Confieso que yo no sabía casi nada del calendario chino hasta hace poco. Lo que conocía era lo de siempre: el dragón en los manteles del restaurante, los sobres rojos, los fuegos artificiales a medianoche. Pero cuando empecé a indagar en serio, me encontré con algo mucho más antiguo y más rico de lo que imaginaba.
El Año Nuevo Lunar de 2026 no es un año cualquiera. Cae en el signo del Caballo, pero además lleva el elemento Fuego. Esa combinación —Caballo de Fuego— solo ocurre una vez cada sesenta años, cuando el ciclo de los doce animales y el ciclo de los cinco elementos vuelven a coincidir exactamente. Este año empieza el 17 de febrero.
Lo que aprendí sobre el Caballo
En el zodíaco chino, el Caballo es la criatura del movimiento, la libertad y la ambición sin freno. Según la leyenda, llegó en séptimo lugar a la carrera convocada por el Emperador de Jade para elegir los animales del calendario. Se dice que galopaba tan veloz que casi llega primero, pero se distrajo con su propio espíritu libre.
Las personas nacidas en años del Caballo suelen ser entusiastas, decididas y un poco impacientes. Les aburre la rutina. Prefieren el horizonte abierto a cualquier jaula cómoda.
El fuego sobre el fuego
Aquí es donde la cosa se pone interesante. El Caballo ya pertenece al elemento fuego por naturaleza propia. Cuando además le corresponde el año de fuego en el ciclo exterior, se habla de un doble fuego: energía amplificada, intensa, a veces difícil de controlar.
En Japón hay una superstición conocida según la cual las mujeres nacidas en el año del Caballo de Fuego tendrían un carácter tan fuerte que asustaría a los maridos potenciales. Tan extendido estaba ese mito que la tasa de natalidad en 1966 —el último año de este signo— cayó notablemente. Es un episodio curioso y algo triste, que hoy se estudia como ejemplo de cómo las creencias moldean la demografía.
Los chinos continentales, en cambio, tienen una visión más ambivalente: reconocen la potencia del año pero no la ven como algo negativo. Un año intenso puede ser también un año de grandes logros.
¿Qué esperar?
Lo que encontré en distintas fuentes de tradición china es bastante coherente: el Caballo de Fuego se asocia con movimiento acelerado, grandes decisiones que se precipitan y creatividad que explota. Es un año para quienes se atreven más que para quienes esperan. Y si algo no funciona, el Caballo de Fuego no mira atrás: galopa hacia lo siguiente.
Me quedé pensando en eso. En el fondo, es una filosofía que no necesita del horóscopo para tener sentido.
新年快樂 — Feliz Año Nuevo
Año Nuevo Chino 2026: el año del Caballo de Fuego

